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Sí, irse es triste, pero peor es no tener de quien despedirse.
Un hoyo pues mujer, no ves que anda buscando, alla en lo profundo, el cielo
Si alguna mujer le besara, así fuera por dinero, el dolor que le secaba la espalda; le brotarían a borbotones dos alas fieras, tiernas, y radiantes. Así de infernal era el dolor. Pero había que seguir cavando.
Lo unico que tengo en común con Él es el amor por una mujer.
El derecho juridico a la vida se opone al deber natural de morir.
Y ni siquiera será por ti, sino mas bien; y tal vez, y ojala; para ti, para que de aquí a una cantidad incierta de meses, cuando en Internet te enteres, o a través de sueños, de que yo he muerto, sepas que no nos morimos para atarlos a ustedes los vivos a nuestros cuerpos inertes, sino para aventarlos de narices contra la vida para que gocen y sufran y beban y sueñen por nosotros, mas nunca para nosotros.
Aquí se nacen las sombras, aquí gangrenamos los brazos de luz. Aquí beso tras beso oxidamos a Dios. ¿Besos? besos de sal, mis labios y el mar, ¿quién más?, si aquí la carne se hace niebla y aún así se pudre y entre mis dedos se escurre su nostalgia, su humedad. Y te sueño, por que eres luz que no atraviesa mis venas. Y te mantienes fresca, por que no eres carne. Y te mantienes verbo, mirando el horizonte desde la cima de mi lengua.
Gozando con el anochecer.
Poblando de oscuridad mi garganta.
No puedo decir corazón sin que se me quiebre la garganta en nudos equilastimeros, ni puedo insistir en el intento sin que de los nudos emergan tumores dialipétalos.
El amor es un lobo desesperadamente hambriento.
Tu corazón aquel invierno sin renos ni conejos.
El mio un hombre perdido, con miedo, en medio de la nieve.
Brillantemente hambriento.
no es que me aleje, es que me encojo para caber en tus ojos
Tropezón a tropezón regrese a la cordura, atrás quedaron los goces del insomnio, los cantos de la fiebre, la risa del delirio, tropezón a tropezón me instale en la realidad y construí con mis manos mi ropa de obrero y fui hombre sin hartazgo de por medio. Fue el insomnio sufrimiento la fiebre impedimento y los delirios un borroso recuerdo. Mas ya es octubre y tienes 21 y no estas. Agazapado entre mis certezas me encuentro listo para brincar al cuello de la belleza.
Ayer Perú ganó en el fútbol 1 a 0 a Bolivia, pero lo mismo da, así le hubiéramos ganado 1000 a nada no clasificabamos. Es como: no importa que te de mil besos, igual te largarás. ¡Buen ejemplo!
En la ultima esquina, la brisa nocturna y marina mece la sombra del poste.
El hombre mide el espacio, calcula el tiempo y teme avanzar en el momento equivocado, teme pisar la sombra y quedar atrapado en el vaiven...
Si la lluvia me vuelve piedra y me cincela flor,¿Por que no te posas en mi, mariposa ebria? hasta que el sol nos seque y descubra nuestro error.
Esta noche que me vuelve arena y me erige castillo, ¿Por qué no vienes y reinas en mi? hasta que las olas se opongan.
El suelo está quebrado bajo el peso de mi muerte, y mientras entre sus rendijas se seca mi sangre, de la raiz de mi lengua nace el aroma del sexo de tu nombre... Jazmín.
Una linea negra quebradiza torcida y bifurcada, todo lo demas es naranja. ¿Ves que lindo vuela?
Estamos destinados a no creer en el destino.
Repta el tiempo entre mis dedos, me entretengo con él mientas me voy quedando ciego.
Su vientre de sol y arena se enreda en la curva de mis vellos.
Estoy harto de estar a la luz de este infierno que no quema.
Infierno azul de fuego
y de seda.
La idea es ser bueno pese a mi, asumir todos mis actos y librar de sus responsabilidades a los demás. La idea es saber el nombre de las flores, y todas las propiedades del agua del mar. La idea es no perder de vista a las nubes y enterarse de todo lo que venden los puestos en las esquinas. La idea es sonreírles solo por que respiran, acariciarlos así sean de piedra. La idea es delirar con las palabras y palpar todo lo real, tener barro en los zapatos y jazmines en el pelo, la idea es ser como el pan del Callao, que aun duro sigue siendo bueno, y que aun cuando solo hay uno alcanza para conciliar cuatro sueños.
¿Como diablos te voy a querer? Si con La Izquierda me empujas contra el puñal que sostiene La Derecha.
Palabras movedizas, oraciones pantanosas, nubes dubitativas, flores imperiosas. Más no hay, solo el mar, que no cuenta, pues siempre esta ahi.
No busques volver, intenta llegar al mismo tiempo que yo. Me niego a ser un buen recuerdo, me ofrezco para promesa o amenaza.
De este silencio, tengo fé, nacerá, quebrado y frio, eso espero, un Aleluya.
No son gotitas de agua dulce esta llovizna, son chispas que se irritan al contacto con mi sed. Mi sed aspera. Sed del aceite de tus ojos. Tus ojos aceituna.
Tengo una pulgita a sueldo en el corazón chupándome gotita a gota lo que fue tu amor.
Ya me envolví de niebla, no te preocupes, no volverán mis huesos a espantarte, ni el olor de mi carne interferirá con tus instintos naturales, no te preocupes. Ya me volví nube y escalé lejos del contorno de tus manos, no te preocupes. Esto es apenas una gotita de garúa que irá directo al suelo, no te preocupes, sin siquiera mirar tus labios.
EL epilogo de todo esto sera un llavero desconcertado, un botella echando espuma, un lago apantanandose, bandada de patos y palomas estrellandose contra la madrugada, dos millones de estrellas quedandose sin almohada, un gato que se desteja, angelitos con los que ya nadie sueña, una sombra descendiendo entre la niebla y un hombre y un acantilado enfrentandose cada uno a su dios cada cual a su mar.
Como casi dijo un tal Agustín: soy un vaso sumergido en el vacío.
Trozos de planeta lapidado.
Por salvarte he de ocultar que oculto tu nombre en mis entradas, he de ignorar que mis ojos palparon tu voz de madrugada, he de escribir que mis dedos no conocen los limites de tu cara. Por salvarte de la perversión de mi cuerpo, de la tiranía de mi poesía del silencio de mi espejo, de estos ojos espantosos, por salvarte del Tsunami de aquel lago he de dar un latido al costado.