sábado

y dices que salio perfecto...

Esto empieza con una sonrisa, no tímida, ni atrevida. Una sonrisa que ni siquiera brilla, que se insinúa tras mis labios estirados mientras saboreo el agridulce trago de por fin no haberme equivocado contigo. La punta de mi lengua se extasía con la sublime sensación de saberte como sé a mucha otra gente mas el fondo de la misma y mi garganta entera se contractúa como no queriendo dejar pasar el placer por que mi pecho no se entere que para acertarte hay que reconocer tu capacidad para decepcionarme.

2 comentarios:

egolastra dijo...

"... para acertarte hay que reconocer tu capacidad para decepcionarme".

Uf, esa última frase... duele a base de bien.

Gracias por volver, gracias por seguir. Gracias. Un abrazo.

maria dijo...

Sublime...