lunes

De espinas y sedas.

Hace un tiempo y derivado de una conversación que se inició sobre el mundial un amigo me dijo: ¿Ya olvidaste las lágrimas que derramaste cuando el mangaratiba arrolló al portuga (Personaje de "Mi planta de naranja-lima")? Yo y sin sentirme orgulloso, le contesté que yo no lloré. Luego me quedé pensando en que nunca una novela o cuadro o poema o canción o película me ha hecho llorar. No lloré ni cuando asesinan a Guido Orefice. No lo digo en plan súper fuerte que no llora por nada. No. A lo que voy es que haciendo memoria recordé que cuando era muy niñin el llanto casi siempre era producido por la ausencia de mi madre o el dolor producido por algún golpe fuerte. Un poco mas grande descubrí el llanto por rabia, ese que nace de la impotencia de tener que aceptar condiciones indeseables, llanto caprichoso y malcriado si se quiere. Pero ese llanto ha sido el que mas he tenido. El llanto ante mis incapacidades, ante mi pequeñez. Seguí hasta la adolescencia llorando por eso, si me caía o me golpeaba ya no lloraba. Solo cuando mi voluntad se veía doblegada. La diferencia fue que el llanto con el tiempo se fue volviendo algo mas privado, solo lloraba ante mi mamá o mi papá a lo mucho algún familiar muy cercano. Después pasé a esconderme de quien me hacía llorar, digamos si era mi mamá, yo me encerraba para que no me vea llorando. Hasta que llegué a tener la capacidad de casi no llorar, de contenerlo, y podía hacerlo si es que una persona con la que me sentía protegido no se me acercaba. Muchas veces conteniendo el llanto, bastaba que alguno de mis padres me abrazara para que suelte las lágrimas. Con el tiempo ni eso. Ya no lloraba, me había secado. El último llanto que recuerdo fue hace unos dos o tres años. Esa vez lloré a solas, a gritos, bajo el agua, mientras contemplaba por primera vez la noción del Nunca Más.
Después de eso nada, cero lágrimas, no por falta de motivos o de ganas. Era que el nudo de la garganta se había hecho muy estrecho, muy prieto. Era más fácil tragárselo que soltarlo.
Les decía que no lo cuento en plan los chicos no lloran, o miren he aquí uno con pecho de acero, no. De estas fases del llanto me di cuenta hace un mes y lo callé. Si ahora lo cuento es por que anoche un libro hermoso lo logró. La primera obra de belleza que me hace llorar, y me hace llorar luego de muchísimo tiempo. La historia fue capaz de hacer el nudo para después con la suavidad de una caricia soltarlo, extenderlo y dejarlo fluir como un arroyo de seda. Entonces ha esto he venido, a recomendar un libro. La Elegancia del Erizo de Muriel Barbery.


Pd: Al leer el libro percibirá que no deja de ser curioso que justamente ese libro haya logrado en mi lo que ninguno.
Ppd: El enlace que dejo arriba es una reseña del libro. (Yo lo leí sin reseña previa, por recomendación de mi pa!). Acá dejo el enlace para descargarlo en formato Pdf, la versión no es muy buena. Yo la leí en papel y la recomiendo así no solo por la cuestión de derechos de autor, también por que me parece un libro que necesita cierta intimidad con el lector que una computadora por muy portátil que sea no creo pueda dar. 
Pppd: Perdonen el egotismo.

4 comentarios:

franco dijo...

Voy a hacer el intento en breve de conseguir el libro. Estoy seriamente pensando que soy un maldito adicto a la computadora y que por eso cada vez leo menos y me cuesta más quedarme quieto leyendo un libro, así que probablemente haga un acto de fundamentalismo anti digital de una semana o algo así para rehabilitarme. No sería mala idea hacerlo con tu recomendación bajo el hombro, o el ala, viendo que esto del ascetismo web 2.0 no carece de dirección vertical minimizada.

pd: gracias por la mención un par de posts lingüísticos atrás ;)

reptar dijo...

webas ya mis libros de julio ramon? ya no tengo naa mas k leer y hasta los despertad me estoy leyendo, terminare tokando puertas tb!!!

Lola dijo...

Todo los lectores de novelas hablan de este libro que he estado a punto de leer yo varias veces.
El mejor llanto, el de la emoción. Un abrazo Lola
p.d. Te pronostico que aun llorarás muchas veces en tu vida aunque tu pienses que se ha secado la fuente. Y llorarás de amor, de desamor, de dolor, de emoción, de risa.......

maria maria dijo...

"La elegancia del erizo"... mmmm... Lo leí, me cautivó, me desgarré, me emocionó... un paseo, una caricia dulce, un recorrido más que hermoso que concluye con la explosión de los sentidos que te arranca las lágrimas. Personalmente, un gozo su lectura.

Un saludo.