sábado

Tramposo de mi.

La trampa del pesimismo: esperar lo peor de todos, sabiendo que no son capaces de tanto.

2 comentarios:

Joselu dijo...

Es lo bueno que tiene el pesimismo: siempre se espera lo peor para estar preparado ante la desgracia. Sin embargo, la realidad no suele ser tan funesta como se espera y causa un momentáneo alivio saber que no se ha cumplido aquello. Pero el bienestar dura poco porque en seguida se espera una nueva catástrofe que tal vez no sucederá. Los pesimistas con humor son geniales, a los optimistas, al final, se les acaba el optimismo.

V a v o dijo...

Ciertamente a eso iba, el pesimista tiene la ventaja de que si se sorprende es gratamente.

Abrazos gratos