viernes

Aquel lago.

Por salvarte he de ocultar que oculto tu nombre en mis entradas, he de ignorar que mis ojos palparon tu voz de madrugada, he de escribir que mis dedos no conocen los limites de tu cara. Por salvarte de la perversión de mi cuerpo, de la tiranía de mi poesía del silencio de mi espejo, de estos ojos espantosos, por salvarte del Tsunami de aquel lago he de dar un latido al costado.

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