miércoles

Amayeció

Por salvar la cabeza, he roto demasiadas promesas, es por eso que esta no es leyenda de un don nadie sin cabeza, si no confesion de una cabeza sin palabra de una cabeza sin alma. ¿No digo? no hay mayo que no se me tuerza el destino

1 comentario:

Pedro R. D. dijo...

Qué sabrá el destino que pierde la cabeza por la primera que pasa...

Siempre genial Víctor, un saludo.